
Con la llegada del calor, nuestro cuerpo, y en especial nuestros pies, sufre varios cambios que pueden afectar a nuestra postura y a nuestra forma de caminar. Para las personas que utilizan plantillas ortopédicas, comprender estos cambios es fundamental para mantener la comodidad y el equilibrio durante todo el verano.
Dilatación e hinchazón de los pies
El calor provoca la dilatación de los vasos sanguíneos y la retención de líquidos, lo que a menudo hace que se hinchen los pies. Este ligero aumento de volumen altera el ajuste del calzado y, por consiguiente, la forma en que las plantillas ortopédicas sostienen el pie. Un calzado demasiado apretado o demasiado holgado puede provocar una distribución incorrecta de la presión, lo que afecta a la postura.
Cambios en el enfoque
Debido al calor y al sudor, la piel se vuelve más resbaladiza, lo que puede provocar que el pie se deslice ligeramente dentro del calzado. Para compensarlo, a menudo se modifica inconscientemente la forma de caminar, lo que puede provocar tensiones musculares o articulares.
Repercusión en la postura general
Una mala sujeción del pie, debida al calor y a los cambios en el ajuste del calzado, puede alterar la alineación del cuerpo y provocar dolor lumbar, sensibilidad en las rodillas o fatiga muscular.
Consejos prácticos para el verano:
· Elige calzado ligero y adaptado a la forma de tu pie para el verano.
· Comprueba periódicamente que las plantillas se ajusten bien, sobre todo si tienes los pies hinchados.
· Hidratar y masajear los pies para mejorar la circulación.
· Consulte a su farmacéutico de Vistapod si nota molestias o dolores inusuales.
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