«¡Ya se me pasará!», solemos pensar cuando nos duele el tobillo sin que haya hinchazón. Sin embargo, esta molestia podría ser un síntoma precursor de una tendinitis, una inflamación del tendón de Aquiles o de los tendones que rodean el tobillo. Si no se trata adecuadamente, puede volverse crónica y provocar una pérdida de movilidad.

· Actividades repetitivas: correr, saltar o practicar deportes intensos suponen un esfuerzo para los tendones y los músculos de la pantorrilla.
· Lesiones: un esguince de tobillo, un golpe directo o una fractura de tobillo pueden provocar inflamación en el tobillo.
· Problemas posturales: los pies planos, los pies cóncavos o el desequilibrio al caminar aumentan la tensión y el dolor en el pie y el tobillo.
· Calzado inadecuado: una sujeción deficiente del arco plantar o del tobillo puede agravar la situación.
· Envejecimiento y enfermedades inflamatorias: con la edad o en caso de patologías crónicas, los tendones se vuelven más frágiles.
· Dolor intenso en el tobillo al realizar esfuerzos.
· La hinchazón y la inflamación del tobillo son signos típicos de irritación de los tendones.
· Rigidez por la mañana o tras un periodo de inactividad.
· Pérdida de movilidad o debilidad, lo que dificulta caminar o correr.
· Cualquier duda requiere una consulta médica y un examen clínico para obtener un diagnóstico preciso e identificar las causas del dolor.
Las plantillas ortopédicas permiten aliviar el dolor y reducir el riesgo de recaída:
· Soporte y estabilidad: refuerzan el arco plantar y estabilizan el pie, lo que reduce la tensión sobre el tendón de Aquiles y los músculos de la pantorrilla.
· Absorción de impactos: amortiguan los golpes y ayudan a reducir la inflamación.
· Distribución equilibrada de la presión: evitan los puntos de sobrecarga que provocan tendinitis y dolor en la parte posterior del tobillo.
· Corrección postural: ayudan a corregir los desequilibrios al caminar y a prevenir complicaciones como los esguinces de tobillo o el agravamiento de enfermedades inflamatorias.
Adoptar las medidas adecuadas desde los primeros síntomas permite frenar el avance de la tendinitis. La combinación de plantillas ortopédicas, ejercicios de estiramiento y calzado adecuado es un método eficaz para aliviar el dolor, mantener la movilidad y evitar que una simple molestia se convierta en una limitación en la vida diaria.
