
Es una pregunta habitual en la farmacia. Y la respuesta es… sí, en la gran mayoría de los casos.
La plantilla (o «plantilla original») sirve principalmente para la comodidad, la higiene y, en ocasiones, la estética. Sin embargo, no tiene ninguna función biomecánica. Por el contrario, la plantilla ortopédica (o ortesis plantar) está diseñada a medida para corregir un problema, aliviar el dolor o mejorar la postura. Por lo tanto, ambas plantillas no tienen la misma función ni la misma ubicación dentro del calzado.
Si se mantiene la suela original, se corre el riesgo de:
Que falte espacio en el calzado (molestias, opresión).
Alterar la eficacia de la plantilla ortopédica.
Modificar la altura del pie, lo que puede provocar nuevos desequilibrios.
Al quitar la plantilla, nos aseguramos de que:
Un mejor ajuste de la plantilla ortopédica.
Una mejor sujeción del pie.
Respetar las zonas de apoyo indicadas por el podólogo.
Como excepción a la regla, algunas plantillas ortopédicas muy finas (o diseñadas para llevarse de forma discreta) pueden superponerse, pero esto es poco habitual y siempre debe ser validado por un profesional, como su farmacéutico.
Un pequeño consejo: cuando compres zapatos para ponerles tus plantillas ortopédicas, comprueba que la plantilla original sea extraíble y pruébatelos con tus plantillas ortopédicas para asegurarte de que te resultan más cómodos.
