
Se dice que un pie es plano cuando se produce una disminución significativa de la altura del arco plantar. La curvatura natural del pie se hunde, creando un arco menos pronunciado de lo normal.
El pie valgo, por el contrario, es mucho más frecuente. Se caracteriza por una inclinación excesiva hacia dentro del antepié con respecto al retropié. Esta tendencia a «girar» hacia dentro aplana el arco interno, dando la impresión de un pie plano sin que lo sea realmente. A menudo se habla de «pie plano falso».
En ambos casos, esta morfología no es necesariamente patológica. Sin embargo, si sufre dolores recurrentes, puede que sea necesario utilizar plantillas ortopédicas, cuyo coste podría incluso ser reembolsado por la Seguridad Social.
¿Cómo alivian las plantillas ortopédicas?
· Apoyo del arco plantar para reducir la sensación de pie plano.
· Corrección de la pronación excesiva para mejorar la alineación del pie.
· Distribución uniforme del peso corporal para evitar presiones excesivas.
· Prevención de complicaciones como el dolor articular o la artrosis prematura.
Una corrección adecuada permite mejorar considerablemente la comodidad al caminar y prevenir los dolores crónicos.
