
Las plantillas ortopédicas contribuyen de manera importante a tu comodidad y a la salud de tus pies. Sin embargo, su eficacia disminuye con el tiempo. ¿Cuándo es necesario cambiarlas y qué señales deben alertarte? Te lo explicamos todo.
La vida útil de las plantillas depende de varios factores: la calidad de los materiales, el peso de la persona, la frecuencia de uso, el tipo de actividad que se practica y las posibles patologías. Por término medio, se recomienda renovarlas cada año en el caso de los adultos y cada seis meses en el de los niños. Este intervalo se ajusta también a los criterios de cobertura de la Seguridad Social.
Es importante estar atento a los signos de desgaste, como la deformación de las suelas, la sensación de incomodidad o la pérdida de sujeción. En cuanto notes estos cambios, se recomienda que consultes a un profesional sanitario, como tu farmacéutico.
Hay ciertos factores que pueden acelerar el desgaste de las suelas: estar de pie durante mucho tiempo, la práctica intensiva de deporte o el sobrepeso.
En el caso de los niños y adolescentes, el rápido crecimiento de los pies requiere una atención especial. Un calzado que se ajuste bien es fundamental para garantizar la comodidad y la eficacia.
Para las personas con diabetes, es imprescindible un seguimiento periódico con el fin de prevenir las complicaciones relacionadas con las úlceras y las úlceras por presión.
Para realizar una evaluación, puede acudir a un farmacéutico de la red Vistapod. Él podrá realizar una evaluación podológica, evaluar el desgaste de sus plantillas y comprobar si sus necesidades han cambiado.
Para encontrar la farmacia equipada más cercana, descargue la aplicación Vistapod.
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