La adaptación a las plantillas ortopédicas es un paso fundamental para aprovechar al máximo sus beneficios. Para algunas personas, la transición es rápida, de tan solo unos días. Para otras, se necesitan varias semanas antes de sentirse totalmente cómodas. En general, se considera que el cuerpo necesita un periodo de dos a tres semanas para adaptarse.

¿Por qué este periodo de adaptación?
Las plantillas modifican la distribución del peso y la postura. Esto obliga a los pies, los músculos y las articulaciones a adaptarse a un nuevo equilibrio.
Pueden corregir una pronación excesiva o una supinación, lo que influye en la marcha. Este cambio puede notarse en todo el cuerpo, especialmente en las rodillas, las caderas o la espalda.
Con estas plantillas, ciertas zonas del pie y las piernas se utilizan de forma diferente. Esto puede provocar una ligera molestia al principio, hasta que los músculos se acostumbren.
Las plantillas, sobre todo si son a medida, a veces requieren ajustes para ofrecer una sujeción óptima.
¿Cómo facilitar la adaptación?
· Ve poco a poco: empieza por llevarlas unas horas al día antes de aumentar el tiempo.
· Hay que escuchar al cuerpo: es normal sentir una ligera molestia, pero hay que informar de cualquier dolor persistente.
· Acuda al especialista si es necesario: si tras unas semanas las molestias persisten, habrá que ajustar las plantillas.
Si te tomas el tiempo necesario para acostumbrarte bien a las plantillas, ¡maximizarás su eficacia y comodidad en el día a día!
