
Llevar plantillas ortopédicas está bien. Renovarlas en el momento adecuado, mejor. Porque su eficacia no es eterna, aunque sean de buena calidad.
Hay varias señales que deben alertarle:
Desgaste visible
Grietas, deformaciones, materiales aplastados o que se despegan… Si tus suelas ya no tienen su forma original, es hora de cambiarlas.
La evolución de tus pies
Aumento o pérdida de peso, embarazo, envejecimiento… Nuestros pies cambian, y tus plantillas deben adaptarse a estos cambios. Una evaluación podológica puede resultar útil.
Dolores persistentes
Si vuelve a sentir dolor (en los pies, los tobillos, las rodillas o la espalda), es posible que sus plantillas ya no cumplan su función.
Cambio de actividad
El paso a un ritmo más activo o a una nueva actividad deportiva o profesional también puede requerir un ajuste de tus plantillas.
Por término medio, un par de zapatillas que se usa a diario dura aproximadamente un año.
Los deportistas que practican deporte de forma intensiva suelen renovarlas cada seis meses.
La reacción adecuada
Consulte periódicamente a su farmacéutico, quien le ofrecerá una evaluación podológica gratuita. Él sabrá aconsejarle para mantener la comodidad y una buena postura.
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