
Las plantillas ortopédicas son imprescindibles para prevenir o aliviar los dolores relacionados con los pies, los tobillos e incluso las rodillas o la espalda. Aunque tradicionalmente las diseña un podólogo, cada vez son más las personas que las encargan directamente en la farmacia. Esta opción presenta varias ventajas concretas.
En la farmacia no es necesario pedir cita con varias semanas de antelación. La toma de la huella del pie se realiza allí mismo, mediante una plataforma equipada con sensores para garantizar una precisión óptima. Dependiendo de las plantillas que elijas, te las llevarás contigo o te las entregarán en la farmacia en unos días.
Los farmacéuticos titulados en ortopedia (DU) pueden analizar la postura de tu pie y, así, recomendarte el tipo de plantilla más adecuado. Pueden responder a todas tus dudas prácticas: qué calzado es mejor elegir, cómo cuidar las plantillas o cómo adaptarlas en función de tus actividades deportivas o profesionales. Este seguimiento personalizado te garantiza tanto una comodidad óptima como una eficacia máxima.
Hacerte las plantillas en la farmacia simplifica tu proceso sanitario: todo se hace allí mismo, sin tener que desplazarte a diferentes consultas. Además, algunos dispositivos te permiten tomar tú mismo la huella del pie bajo supervisión, lo que hace que el proceso sea aún más sencillo e interactivo, e incluso divertido.
Hacerse unas plantillas en la farmacia puede resultar más económico. Algunas plantillas no requieren necesariamente una receta médica ni una visita a otro profesional sanitario.
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