
¿Dedos de los pies curvados que adoptan la forma de un martillo o de una garra? No es solo una cuestión estética: se trata de los dedos en garra, una deformidad a menudo permanente que afecta a una o varias articulaciones intermedias de los dedos de los pies.
¿Cuáles son las causas?
Las causas son múltiples: desequilibrios musculares, calzado demasiado apretado, nervios dañados, artritis o incluso neuropatía periférica. En resumen, no se trata simplemente de un «mal hábito postural».
¿Cuáles son los síntomas?
La deformación puede ser evidente… o muy gradual. Muchas personas no se dan cuenta hasta más tarde, cuando empiezan a presentar:
¿Hay que operarse?
No necesariamente. La intervención quirúrgica sigue siendo poco frecuente y se reserva para casos muy avanzados, en los que caminar resulta realmente difícil. La buena noticia es que, en la gran mayoría de los casos, se pueden aliviar los síntomas y ralentizar la evolución de la enfermedad.
¿Qué se puede hacer entonces?
Las primeras soluciones consisten en:
Sin embargo, estos métodos suelen ser temporales. Para un tratamiento más duradero, se recomienda encarecidamente el uso de plantillas ortopédicas a medida. Aunque no enderezarán el dedo del pie, frenarán el avance de la deformidad al corregir la distribución del peso en la parte delantera del pie.
Es bueno saberlo: en algunos casos, la Seguridad Social reembolsa el coste de estas plantillas.
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