En un momento en el que los pacientes se interesan cada vez más por el origen y la trazabilidad de los productos sanitarios, la proximidad se convierte en un auténtico criterio de elección. Las plantillas ortopédicas no son una excepción a esta expectativa.

Con Vistapod, su proceso comienza muy cerca del paciente, en una farmacia equipada. El farmacéutico realiza un análisis podométrico para estudiar la forma de apoyar los pies, tanto en posición estática como dinámica, e identificar posibles desequilibrios. A continuación, los datos se envían a un taller situado en Normandía, donde unos podólogos fabrican a mano las plantillas ortopédicas a medida. Por último, estas se entregan en la farmacia, donde el paciente acude a recogerlas y recibe el asesoramiento de su farmacéutico.
Este circuito francés combina tecnología, saber hacer artesanal y un acompañamiento cercano. Para el paciente, simplifica el acceso a una solución personalizada, con un interlocutor sanitario específico. Para el titular, también supone un factor diferenciador: enriquecer la oferta ortopédica, atraer a una nueva clientela, generar tráfico cualificado y desarrollar una facturación complementaria.
Al incorporar Vistapod, la farmacia refuerza así su papel en la prevención y el seguimiento de los trastornos relacionados con el apoyo. Una forma concreta de ofrecer más servicios sin perder lo que constituye el punto fuerte de la farmacia: la cercanía.
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